CON LA SEGURIDAD NO SE JUEGA

Si esperamos a que el ascensor se rompa, ¿quién ha de garantizarnos que en ese momento funcionará el paracaídas? ¿Cómo se sabrá si los cables de acero estaban o no en buen estado? ¿Se puede jugar con la seguridad? Tales son algunas de las preguntas que (en tono de interpelación) formula el ingeniero Jorge Fazzito, a propósito del oportuno mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo de los elevadores.

En este sentido, sostiene que «hay propietarios que contratan servicios bimestrales o prestaciones por visita»; esto es: cuando ya se han producido averías en el aparato. Sin embargo -advierte el especialista- «en eso, también hay culpables en nuestro sector, porque muchos, por dos pesos, se meten para hacer mantenimiento de equipos que no conocen o se la pasan arreglando con la gotita componentes del control (que pueden estar relacionados con la seguridad) para quedar bien con el cliente o porque éste se lo pidió. Entonces, no saben hacerse respetar».

Al fin de cuentas -remarca Fazzito- «es como si usáramos el auto con las pastillas de freno gastadas y se lo lleváramos a Carlitos para que le coloque un pedazo de cuero, de modo que siga andando y, así, gastemos menos».