DE CONSERVAR A MODERNIZAR

La oportuna modernización tecnológica de un ascensor electromecánico no es menos importante que su regular mantenimiento. De hecho, a lo largo de su trayectoria, cuantificada en años de funcionamiento, un elevador fatiga naturalmente sus diversos elementos y dispositivos, aun cuando, en rigor, no comprometiera su vida útil. Mientras ese proceso se desarrolla, el dinámico contexto urbano incrementa las exigencias de confort, calidad y seguridad, en la medida en que aumentan el tráfico y los requerimientos en edificios, a la vez que se legislan nuevas reglamentaciones y ordenanzas.

Ni qué decir tiene de las innovaciones tecnológicas incorporadas para mejorar la performance de los aparatos.

En ese sentido, una antigüedad de veinte años de funcionamiento implica para un ascensor estándar un signo de envejecimiento que, en términos de uso, marca un punto de inflexión insoslayable para considerar por razones técnicas, que sólo puede evaluar personal calificado, una modernización integral, no limitada a sus aspectos estéticos, necesarios pero insuficientes.