DE LA IDONEIDAD EN EL MANTENIMIENTO

¿Podría fingir idoneidad un conservador de ascensores en su oferta de servicios, como un recurso amañado para captar clientes? Ese ardid es improbable, por la simple razón de que la idoneidad genuina (entendida como garantía de una prestación apta) se basa en el sólido conocimiento, la vasta experiencia, la capacitación continua y el rigor de los procedimientos, todo lo cual se hace evidente más temprano que tarde, sobre todo si se carece de ello.

Ese requerimiento implica -en términos generales- un repertorio de condiciones necesarias y óptimas para una función o fin determinados. Involucra atributos que pueden acreditar, con oficio y profesionalidad, los técnicos verdaderamente cualificados, a quienes se les encomienda el mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo de los aparatos. Y, por cierto, en la práctica, su autenticidad también se mide por los resultados.