EL ASCENSOR NO TIENE LA CULPA

Medios periodísticos suelen dar cuenta de episodios aciagos en ascensores, hasta maldecirlos. Por caso, cuando una persona queda atrapada en la cabina, o cae por el hueco, al fallar el mecanismo de las puertas, que se abren sin que el aparato esté en el piso; peligrosos deslizamientos del equipo toda vez que aumenta sin freno su velocidad, y que se titulan en las notas, no sin error, como «caída» del elevador.

Si bien escasas en el sector del transporte vertical, las estadísticas indican que el 48 % de esos incidentes se produce por deficiencias en los sistemas de seguridad, instalaciones eléctricas, cerraduras, mecanismo de paracaídas, así como también por mal funcionamiento de la puerta o desplazamiento de cables. La falta de mantenimiento calificado y regular es, pues, la causa eficiente. El 18 % de esos percances se adjudica a maniobras inapropiadas de los usuarios.

Al fin de cuentas, el ascensor no tiene la culpa…