LOS PRIMEROS 25 AÑOS DE LA C.A.C.

Este miércoles cumple sus primeros 25 años la Cámara de Ascensores de Córdoba (CAC), fundada el 20 de mayo de 1995 por iniciativa de pioneros del transporte vertical de esta Provincia que en aquel año infortunado, signado por una brutal crisis financiera derivada del llamado «efecto tequila» y con motivos de sobra para el desaliento, se animaron sin embargo a iniciar un proceso de gestión y posicionamiento institucional con el propósito de mejorar el sector, en la convicción de un futuro de crecimiento. Y lo lograron, contra todo pesimismo. No habían sido ingenuos, sino resilientes...

UN SERVICIO VERDADERAMENTE ESENCIAL

En virtud de los trabajos y la dedicación de sucesivas conducciones, la C.A.C. trazaría desde entonces una sólida trayectoria institucional, hasta constituirse en un referente del transporte vertical de Córdoba. Desde el primer día, la entidad abogó por servicios de calidad para los usuarios, gestionando por la seguridad en los ascensores y la capacitación de todos los trabajadores, en particular de los técnicos y profesionales.

Este nuevo aniversario adviene en tiempos de otra crisis, la provocada por la pandemia del coronavirus, frente a la cual la presencia responsable y la vocación de servicio de los conservadores para brindar una prestación verdaderamente esencial ha garantizado -una vez más- que funcionen los ascensores y de un modo seguro.

VALORES DE UN PROYECTO EN COMÚN

A lo largo de veinticinco años se afrontaron múltiples desafíos por abrir nuevos caminos, adaptarse a los cambios incesantes, sin perder las raíces, los valores que permanecen como una constante, señas de identidad de un proyecto en común. Uno y diverso, se dirá, pero cabal.

El esfuerzo compartido y de cooperación distinguió el «espíritu de cuerpo» de la Cámara para aunar criterios, discrepar o disentir cuando fuere necesario, alentando siempre la jerarquización profesional tanto como normativas que garanticen óptimas condiciones técnicas y contractuales.

PERTENENCIA E IDENTIDAD

Han transcurrido más de dos décadas: Córdoba y las ciudades del interior, si bien se mira, ya no son iguales a sí mismas. La expansión edilicia ha sido notable y no lo es menos el hecho de que su crecimiento estuvo inescindiblemente asociado a la performance de los ascensores, sin cuyas prestaciones, se sabe, resultaría imposible construir en altura, con aprovechamiento en el uso intensivo de los espacios.

En Córdoba se moviliza a diario 1.000.000 de personas en ascensores, de donde este medio de transporte es el segundo más utilizado, después del automóvil y por encima de ómnibus urbanos. A pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia y las medidas de aislamiento social obligatorio, los elevadores -cabe destacarlo- han sido los únicos que nunca se detuvieron. La C.A.C. ha sido protagonista de ese proceso.

A 25 años de aquel sueño institucional, redoblamos la apuesta de los fundadores en el propósito de que fabricantes, instaladores y conservadores se sientan identificados. Esto es: con pertenencia, respaldo corporativo y orientación hacia un crecimiento sustentable de la actividad, sobre la base de la solidez empresarial y la cualificación profesional.




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