CAPACITACIÓN BAJO CONTROL

Los sistemas de controles electrónicos de ascensores, su programación, las fallas y los problemas más comunes que suelen producirse, las modalidades de uso de esta tecnología… Tales fueron los temas sobre los que expuso Flavio Rolandi, de CF Control, para compartir su conocimiento y experiencia durante la Jornada de Actualización que organizó la C.A.C. Dirigido a profesionales y técnicos en instalación y mantenimiento de elevadores, este curso intensivo forma parte del Programa Integral de Capacitación Profesional que la Cámara de Ascensores de Córdoba lleva adelante a lo largo del año, en el marco de sus actividades de extensión institucional.

UNA MEDIDA DEL MENOSPRECIO

Las tareas de mantenimiento de los ascensores suelen ser escasamente valoradas no ya sólo por usuarios y encargados de contratar las prestaciones (acaso porque desconocen o minimizan la importancia de atender las necesidades técnicas de los equipos), sino también, aunque resulte paradójico, por conservadores desinteresados en el desempeño profesional cualificado y el cumplimiento responsable de los requisitos de idoneidad.

DE LA NORMA IRAM 3681-1

Directivos de la C.A.C. participaron en Córdoba de la «Jornada de presentación de la norma IRAM 3681 – 1 – Ascensores Eléctricos de Pasajeros – Seguridad para la construcción e instalación». Durante el encuentro, el Ing. Ernesto Espoille expuso, por lo pronto, sobre historia, documentos base y evolución de las normas y las principales diferencias.

EL MALTRATO ASCIENDE

Con demasiada frecuencia, los ascensores son sometidos a un uso inadecuado y a indolentes desconsideraciones sobre sus necesidades de mantenimiento. Por si no bastara, son objetos de reiterados episodios signados por la brutalidad. Alto maltrato que desbarata los equipos o vence su resistencia.

OFICIO DE CONSERVADORES

OFICIO DE CONSERVADORES

Y bien: mencionemos sólo una parte relevante de lo que implica el mantenimiento de un ascensor: la verificación periódica del control de maniobras, de la máquina de tracción, frenos, seccionador trifásico, disyuntor, iluminación fija y de emergencia; cables de acero y amarres, mandos y señalizaciones; alarma, matafuegos, sistemas de seguridad y cerraduras electromecánicas; la lubricación de los elementos expuestos a rotación o fricción, la limpieza del cuarto de máquinas, del techo de la cabina y el fondo de pasadizo; el ensayo anual de accionamiento del sistema limitador de velocidad, de las distancias de puesta en marcha de interruptores y límites direccionales… La enumeración podría ser interminable.

CONSERVAR Y MODERNIZAR

CONSERVAR Y MODERNIZAR

La oportuna modernización tecnológica de un ascensor electromecánico no es menos importante que su regular mantenimiento. De hecho, a lo largo de su trayectoria, cuantificada en años de funcionamiento, un elevador fatiga naturalmente sus diversos elementos y dispositivos, aun cuando, en rigor, no comprometiera su vida útil. Mientras ese proceso se desarrolla, el dinámico contexto urbano incrementa las exigencias de confort, calidad y seguridad, en la medida en que aumentan el tráfico y los requerimientos en edificios, se legislan nuevas reglamentaciones y ordenanzas.

NI MONTACARGAS NI APAREJOS…

NI MONTACARGAS NI APAREJOS...

Por inverosímil que parezca, se ha instalado el concepto -temerario y erróneo- de «montacargas para personas». Sin ir más lejos, basta con recorrer un conocido espacio de compras, ventas, pagos y subastas por internet, para dar con «montapersonas» o «ascensores» (denominaciones igualadas en el anuncio, como si fueran lo mismo), presentados a la manera de un ropero o de un juego de living. Y, faltaba más, abundan quienes piden precios de los «productos» ofrecidos.

ALGO QUE NO TERMINA DE CERRAR

ALGO QUE NO TERMINA DE CERRAR

«El tema de la seguridad de las puertas de ascensores pasa no sólo por la cerradura, sino también por la robustez del mecanismo de la puerta y su mantenimiento. Si una puerta tiene la mejor cerradura, con 64 contactos eléctricos, pero el mecanismo de colgado es débil y se rompe el perno de sujeción, queda el gancho dentro de la cerradura, el ascensor funciona y la puerta se abre. Debemos tener en cuenta, en contra de lo que piensan muchos leguleyos, que la seguridad 100 por ciento no existe y que siempre habrá un margen por el cual la puerta se pueda abrir».