ESPERAR, SIN DESESPERAR

Por apaciguar la ansiedad, calmar la impaciencia o disipar el temor de permanecer atrapado/a en el interior de un ascensor que se haya detenido por motivos ajenos a tu voluntad, no cometas imprudencias adicionales a los riesgos que implica esa situación de encierro, sea que la máquina cesara su marcha a la altura o en desnivel de la puerta exterior.

NI SE TE OCURRA SALIR POR TU CUENTA

Si quedaras atrapado/a en un ascensor (detenido por falla mecánica, interrupción del servicio de energía, problemas de apertura de puertas, o bien porque se hubiesen accionado los mecanismos de seguridad), ni se te ocurra salir por tu cuenta. Tampoco fuerces las puertas interna y externa para destrabarlas o abrirlas.

DE CONSERVAR A MODERNIZAR

La oportuna modernización tecnológica de un ascensor electromecánico no es menos importante que su regular mantenimiento. De hecho, a lo largo de su trayectoria, cuantificada en años de funcionamiento, un elevador fatiga naturalmente sus diversos elementos y dispositivos, aun cuando, en rigor, no comprometiera su vida útil.

NO BASTA CON RESETEAR EL ASCENSOR

¿Un ascensor queda fuera de servicio de manera súbita? Sea cual fuere la causa de su desperfecto, lo más probable es que al conservador responsable se le reclame, sin miramientos, la reposición perentoria del elevador. ¿Y si el aparato se detuviera por un corte de energía, como suele acontecer en días de altas temperaturas o de tormentas eléctricas, que incluso filtran agua hasta en la cabina? ¿Y qué si el incidente hubiese provocado la rotura de partes eléctricas o de protecciones, entre otros elementos?

EL MALTRATO ASCIENDE

Con demasiada frecuencia, los ascensores son sometidos a un uso inadecuado y a indolentes desconsideraciones sobre sus necesidades de mantenimiento. Por si no bastara, son objetos de reiterados episodios signados por la brutalidad. Alto maltrato que desbarata los equipos o vence su resistencia.

OFICIO DE CONSERVADORES

OFICIO DE CONSERVADORES

Y bien: mencionemos sólo una parte relevante de lo que implica el mantenimiento de un ascensor: la verificación periódica del control de maniobras, de la máquina de tracción, frenos, seccionador trifásico, disyuntor, iluminación fija y de emergencia; cables de acero y amarres, mandos y señalizaciones; alarma, matafuegos, sistemas de seguridad y cerraduras electromecánicas; la lubricación de los elementos expuestos a rotación o fricción, la limpieza del cuarto de máquinas, del techo de la cabina y el fondo de pasadizo; el ensayo anual de accionamiento del sistema limitador de velocidad, de las distancias de puesta en marcha de interruptores y límites direccionales… La enumeración podría ser interminable.

CONSERVAR Y MODERNIZAR

CONSERVAR Y MODERNIZAR

La oportuna modernización tecnológica de un ascensor electromecánico no es menos importante que su regular mantenimiento. De hecho, a lo largo de su trayectoria, cuantificada en años de funcionamiento, un elevador fatiga naturalmente sus diversos elementos y dispositivos, aun cuando, en rigor, no comprometiera su vida útil. Mientras ese proceso se desarrolla, el dinámico contexto urbano incrementa las exigencias de confort, calidad y seguridad, en la medida en que aumentan el tráfico y los requerimientos en edificios, se legislan nuevas reglamentaciones y ordenanzas.

NI MONTACARGAS NI APAREJOS…

NI MONTACARGAS NI APAREJOS...

Por inverosímil que parezca, se ha instalado el concepto -temerario y erróneo- de «montacargas para personas». Sin ir más lejos, basta con recorrer un conocido espacio de compras, ventas, pagos y subastas por internet, para dar con «montapersonas» o «ascensores» (denominaciones igualadas en el anuncio, como si fueran lo mismo), presentados a la manera de un ropero o de un juego de living. Y, faltaba más, abundan quienes piden precios de los «productos» ofrecidos.