LA SEGURIDAD SUBE, SI LA CALIDAD NO BAJA

La seguridad de los ascensores puede ser considerada como la máxima reducción posible de riesgos o peligros. ¿Queremos elevarla a la altura de las circunstancias? La primera condición es que la calidad no baje. ¿Queremos que esa pretensión sea más que el enunciado de un buen propósito? Pues bien: que no quede librada sólo al denodado esfuerzo de los conservadores en un contexto de persistente inflación de costos.

LOS PRIMEROS 25 AÑOS DE LA C.A.C.

Este miércoles cumple sus primeros 25 años la Cámara de Ascensores de Córdoba (CAC), fundada el 20 de mayo de 1995 por iniciativa de pioneros del transporte vertical de esta Provincia que en aquel año infortunado, signado por una brutal crisis financiera derivada del llamado «efecto tequila» y con motivos de sobra para el desaliento, se animaron sin embargo a iniciar un proceso de gestión y posicionamiento institucional con el propósito de mejorar el sector, en la convicción de un futuro de crecimiento. Y lo lograron, contra todo pesimismo. No habían sido ingenuos, sino resilientes…

EL MALTRATO AL ASCENSOR

En confinamiento o en condiciones normales, la seguridad de los usuarios de ascensores también depende de su propio comportamiento. Con perdón del coronavirus, hay que prevenirse de otra pandemia: la del uso inadecuado de los elevadores (un maltrato que suele desbaratarlos) y la de indolentes desconsideraciones sobre su mantenimiento.

ALTOS CONSERVADORES

Desde la Cámara de Ascensores de Córdoba (C.A.C.) elevamos nuestro agradecimiento a todos los trabajadores del transporte vertical del país por su laborioso desempeño durante la difícil adversidad de la pandemia. Su alta vocación de servicio para brindar prestaciones esenciales de mantenimiento, con el fin de garantizar que los ascensores sigan funcionando y de un modo seguro, merece el reconocimiento no ya sólo de este sector, a través de las cámaras y asociaciones que representan a las empresas conservadoras, sino también, si bien se mira, de la vasta comunidad consorcial en su conjunto.

LO ESENCIAL ES LA SEGURIDAD DE TODOS

Aunque no rigiera el aislamiento social obligatorio, con sus consabidas exclusiones, el servicio de mantenimiento de ascensores es esencial. Lo es por definición, más allá de este o aquel decreto de necesidad y urgencia. Lo es en condiciones normales o de excepción. Frente a las dificultades planteadas en los consorcios por la pandemia del coronavirus, seamos considerados.

DE LA CONSERVACIÓN BIEN EJECUTADA

Cuanto mejor sea el servicio de mantenimiento de los ascensores, tanto más imperceptible resultará la labor de los conservadores. No porque lo bueno no se advierta, sino porque su presencia en edificios será menos frecuente. De su desempeño eficiente y eficaz -se sabe- dependerá en buena medida el efectivo funcionamiento de los elevadores.

PARA QUE TODO MARCHE SOBRE RUEDAS

¿Juan debe emprender un viaje en automóvil? Lo más probable es que tenga en cuenta una revisión técnica vehicular, para reducir riesgos de desperfectos mecánicos y de accidentes, de modo llegar -en tiempo y forma- a destino. Es una medida de prevención y de seguridad básica. ¿Juan debe trasladarse en ascensor hasta el vigésimo piso de un edificio y después retornar a planta baja? Si no se trata de un rascacielos de vertiginosa altura, juzga ese viaje como un periplo irrelevante, exento de eventuales incidentes, en el que poco importan las condiciones técnicas del aparato.

CONSERVACIÓN Y CÁLCULOS MEZQUINOS

En materia de ascensores, detrás del concepto de seguridad abundan las consabidas buenas intenciones y escasean las mejores voluntades. Se dirá una y otra vez que se pretende garantizar calidad y condiciones óptimas de funcionamiento de los aparatos, que se procuran los cuidados apropiados; que los usuarios son sujetos prevalentes de derecho respecto del servicio, lo mismo que de las prevenciones y reaseguros por su integridad. Y así, sucesivamente…Sin embargo, las decisiones en orden al mantenimiento (y, llegado el caso, la modernización) de los equipos suelen contradecir tantos buenos propósitos.

SI LE RESTAMOS VALOR…

¿Quién podría negar, sensatamente, que el mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo de los ascensores es imprescindible para garantizar la seguridad de los usuarios? ¿Por qué, sin embargo, con demasiada frecuencia, llegado el caso, se discute hasta el absurdo acerca de su conveniencia o necesidad? Aun con ser vital, este servicio técnico no ha sido todavía suficientemente valorado ni contemplado como procedimiento fundamental que debería tener una regularidad cuidadosa y programada, en el marco de un plan de trabajo conjunto.