LA SEGURIDAD SUBE, SI LA CALIDAD NO BAJA

La seguridad de los ascensores puede ser considerada como la máxima reducción posible de riesgos o peligros. ¿Queremos elevarla a la altura de las circunstancias? La primera condición es que la calidad no baje. ¿Queremos que esa pretensión sea más que el enunciado de un buen propósito? Pues bien: que no quede librada sólo al denodado esfuerzo de los conservadores en un contexto de persistente inflación de costos.

DETRÁS DE LA SEGURIDAD…

En materia de ascensores (aun en tiempos de pandemia), detrás del concepto de seguridad abundan las buenas intenciones y escasean las mejores voluntades. Se repite el mismo discurso: que se pretende garantizar calidad y condiciones óptimas de funcionamiento de los aparatos, que se procuran los cuidados apropiados; que los usuarios son sujetos prevalentes de derecho … Read more

NO LO SABE HACER CUALQUIERA

¿Se detiene el ascensor y no reactiva? Aun sin saber por qué dejó de funcionar, el primer impulso suele ser meter mano, por así decirlo, antes que llamar a un técnico idóneo, para que revise el aparato y lo recupere del desperfecto. Es lo que hacen con frecuencia, si bien con buena voluntad, muchos encargados de edificios, a menudo presionados por impacientes consorcistas que reclaman la pronta reposición del elevador.

EL MALTRATO AL ASCENSOR

En confinamiento o en condiciones normales, la seguridad de los usuarios de ascensores también depende de su propio comportamiento. Con perdón del coronavirus, hay que prevenirse de otra pandemia: la del uso inadecuado de los elevadores (un maltrato que suele desbaratarlos) y la de indolentes desconsideraciones sobre su mantenimiento.

ALTOS CONSERVADORES

Desde la Cámara de Ascensores de Córdoba (C.A.C.) elevamos nuestro agradecimiento a todos los trabajadores del transporte vertical del país por su laborioso desempeño durante la difícil adversidad de la pandemia. Su alta vocación de servicio para brindar prestaciones esenciales de mantenimiento, con el fin de garantizar que los ascensores sigan funcionando y de un modo seguro, merece el reconocimiento no ya sólo de este sector, a través de las cámaras y asociaciones que representan a las empresas conservadoras, sino también, si bien se mira, de la vasta comunidad consorcial en su conjunto.

LO ESENCIAL ES LA SEGURIDAD DE TODOS

Aunque no rigiera el aislamiento social obligatorio, con sus consabidas exclusiones, el servicio de mantenimiento de ascensores es esencial. Lo es por definición, más allá de este o aquel decreto de necesidad y urgencia. Lo es en condiciones normales o de excepción. Frente a las dificultades planteadas en los consorcios por la pandemia del coronavirus, seamos considerados.

EL MANTENIMIENTO, UN SERVICIO ESENCIAL

Como es de público conocimiento, a través de la decisión administrativa 450/2020 del gobierno nacional, fue ampliado el listado de actividades y servicios declarados «esenciales» en la emergencia, ahora exceptuadas de cumplir con el «aislamiento social, preventivo y obligatorio» en los términos previstos en el Decreto N° 297/20. Entre las prestaciones exceptuadas se encuentran los servicios de mantenimiento esenciales, como, por ejemplo, los relacionados con los denominados «medios de circulación mecánica estacionaria», una clasificación que incluye naturalmente a los ascensores y montacargas.

DE LA CABINA BIEN CONSERVADA

De las diversas tareas contempladas en el mantenimiento de un ascensor las que conciernen a la cabina deben considerar, en términos básicos, verificación de su funcionamiento, ajuste de sujeción, guiadores inferiores, deslizamiento sin roces ni excesivo juego en guías superiores e inferiores, apertura y cierre de puertas, limpieza de sus pisaderas, revisión de todos los pulsadores, iluminación y alarma de emergencia, llave o botón de parar; reparación de averías y sustitución de componentes desgastados, entre otras cosas.

BIEN MANTENIDOS

En materia de ascensores, cuanto más se promuevan acciones preventivas, tanto menos incidentes infortunados habrá que lamentar. La posibilidad de disminuir las contingencias peligrosas y, por lo tanto, las probabilidades de accidentes depende no sólo del buen uso del elevador, sino también del eficaz mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo, lo mismo que de la oportuna modernización de los equipos.

DEL MANTENIMIENTO A LA MODERNIZACIÓN

La acumulación de años de funcionamiento implica para un ascensor estándar un ingente desgaste de sus componentes electromecánicos. En términos de uso, marca un punto de inflexión insoslayable para considerar por razones técnicas, de acuerdo con la exclusiva evaluación de técnicos calificados, una modernización integral del aparato, nunca limitada a sus aspectos estéticos, necesarios pero insuficientes.