UNA MEDIDA DEL MENOSPRECIO

Las tareas de mantenimiento de los ascensores suelen ser escasamente valoradas no ya sólo por usuarios y encargados de contratar las prestaciones (acaso porque desconocen o minimizan la importancia de atender las necesidades técnicas de los equipos), sino también, aunque resulte paradójico, por conservadores desinteresados en el desempeño profesional cualificado y el cumplimiento responsable de los requisitos de idoneidad.

Si bien se mira, esas actitudes dan una medida del menosprecio y la subestimación por este servicio, sin el cual los elevadores no tendrían garantía alguna de buen funcionamiento.

Por cierto, no faltaba más, se procurará disimular ese inconcebible desdén postulando a los cuatro rumbos la seguridad como una preocupación común y un objetivo deseable.